lunes, 4 de mayo de 2015

Quijotesco 1


Trasteando en un polvoriento desván de su casa, el hombre se procuró todo lo necesario para vestirse como un caballero andante. Limpió las herrumbrosas armas que encontró allí e hizo arreglos y remiendos para fabricar una pieza que le faltaba. Buscó un nombre apropiado para su caballo. Buscó otro para sí. Se inventó una dama a la que servir y le dio también un nombre que se ajustara a las circunstancias. Todo eso le ocupó casi tres semanas. Y después, sin más tardar, un día, que era del mes de julio, ni corto ni perezoso, se levantó antes de que amaneciera y salió a hurtadillas de su pueblo.