viernes, 29 de mayo de 2015

Quijotesco 9 - Instituto Cervantes en China, 1615

"es mucha la priesa que de infinitas partes me dan a que le envíe para quitar el hámago y la náusea que ha causado otro don Quijote que con nombre de Segunda parte se ha disfrazado y corrido por el orbe. Y el que más ha mostrado desearle ha sido el grande emperador de la China, pues en lengua chinesca habrá un mes que me escribió una carta con un propio, pidiéndome o por mejor decir suplicándome se le enviase, porque quería fundar un colegio donde se leyese la lengua castellana y quería que el libro que se leyese fuese el de la historia de don Quijote. Juntamente con esto me decía que fuese yo a ser el rector del tal colegio" Dedicatoria al conde de Lemos, Don Quijote II.

jueves, 28 de mayo de 2015

Quijotesco 8 (el vulgo)

"Y no penséis, señor, que yo llamo aquí vulgo solamente a la gente plebeya y humilde, que todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en número de vulgo" Don Quijote II, cap. XVI.

miércoles, 27 de mayo de 2015

Sancho 2

"No es deshonra llamar 'hijo de puta' a nadie cuando cae debajo del entendimiento de alabarle", Don Quijote II, cap. XIII

martes, 26 de mayo de 2015

Sancho 1 ("reñir a secas")

"—Con todo —replicó el del Bosque—, hemos de pelear siquiera media hora.
—Eso no —respondió Sancho—, no seré yo tan descortés ni tan desagradecido, que con quien he comido y he bebido trabe cuestión alguna por mínima que sea; cuanto más que estando sin cólera y sin enojo, ¿quién diablos se ha de amañar a reñir a secas?
—Para eso —dijo el del Bosque— yo daré un suficiente remedio, y es que, antes que comencemos la pelea, yo me llegaré bonitamente a vuestra merced y le daré tres o cuatro bofetadas, que dé con él a mis pies, con las cuales le haré despertar la cólera, aunque esté con más sueño que un lirón.
—Contra ese corte sé yo otro —respondió Sancho— que no le va en zaga: cogeré yo un garrote, y antes que vuestra merced llegue a despertarme la cólera haré yo dormir a garrotazos de tal suerte la suya, que no despierte si no fuere en el otro mundo, en el cual se sabe que no soy yo hombre que me dejo manosear el rostro de nadie." Don Quijote II, cap. XIV

lunes, 25 de mayo de 2015

Quijotesco 7 (la poesía)

La poesía: "Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar, la volverá en oro purísimo de inestimable precio; hala de tener el que la tuviere a raya, no dejándola correr en torpes sátiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en ninguna manera" Don Quijote II, cap. XVI.

domingo, 24 de mayo de 2015

Quijotesco 6 ("el copioso sudor")

"-¿Qué será esto, Sancho, que parece que se me ablandan los cascos o se me derriten los sesos, o que sudo de los pies a la cabeza? Y si es que sudo, en verdad que no es de miedo: sin duda creo que es terrible la aventura que ahora quiere sucederme. Dame, si tienes, con que me limpie, que el copioso sudor me ciega los ojos" Don Quijote II, cap. XVII

sábado, 23 de mayo de 2015

Quijotesco 5 (traduttore traditore)

"Aquí pinta el autor todas las circunstancias de la casa de don Diego, pintándonos en ellas lo que contiene una casa de un caballero labrador y rico; pero al traductor de esta historia le pareció pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio, porque no venían bien con el propósito principal de la historia, la cual más tiene su fuerza en la verdad que en las frías digresiones" Don Quijote II, cap. XVIII

viernes, 22 de mayo de 2015

Quijotesco 4 ("entreverado loco")

"Él es un entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos" Don Quijote II, cap. XVIII.

lunes, 18 de mayo de 2015

Quijotesco 3 (o "ver de oídas")

"—Tú me harás desesperar, Sancho —dijo don Quijote—. Ven acá, hereje: ¿no te he dicho mil veces que en todos los días de mi vida no he visto a la sin par Dulcinea, ni jamás atravesé los umbrales de su palacio, y que solo estoy enamorado de oídas y de la gran fama que tiene de hermosa y discreta?
—Ahora lo oigo —respondió Sancho—; y digo que pues vuestra merced no la ha visto, ni yo tampoco.
—Eso no puede ser —replicó don Quijote—, que por lo menos ya me has dicho tú que la viste ahechando trigo, cuando me trujiste la respuesta de la carta que le envié contigo.
—No se atenga a eso, señor —respondió Sancho—, porque le hago saber que también fue de oídas la vista y la respuesta que le truje; porque así sé yo quién es la señora Dulcinea como dar un puño en el cielo." El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha

martes, 5 de mayo de 2015

Quijotesco 2


Don Quijote, al llegar a la venta, en su primera salida, habla a unas mozas de vida alegre, que están en la puerta, como si se tratara de dos inocentes y encumbradas doncellas. Aunque al principio no pueden contener la risa al oírse llamar con términos que presuponen la virginidad, más tarde se van a mostrar muy afables y atentas con él, sirviéndole y ayudándole a beber con la frágil celada puesta y aceptando su estrafalaria conducta. Poco después de ser armado caballero de una manera nada ortodoxa por el dueño de la venta y de que una de esas jóvenes le ciña la espada y la otra le calce la espuela, don Quijote les pregunta cómo se llaman y se entera así de su humilde origen: una es la Tolosa y la otra la Molinera. Nuestro caballero andante, sin mostrar ningún asombro, por mucho que los nombres y condición no encajen con lo que él había creído -ni con el castillo en el que pensaba estar-, pide, "por su amor", a una y "ruega" a la otra, que se llamen a partir de ese momento doña Tolosa y doña Molinera. El altanero personaje no utiliza en esta ocasión vocablos arcaicos y, si confunde a las ex doncellas, es reconociendo en ellas una nobleza que no reside en titulos ni apariencias.

lunes, 4 de mayo de 2015

Quijotesco 1


Trasteando en un polvoriento desván de su casa, el hombre se procuró todo lo necesario para vestirse como un caballero andante. Limpió las herrumbrosas armas que encontró allí e hizo arreglos y remiendos para fabricar una pieza que le faltaba. Buscó un nombre apropiado para su caballo. Buscó otro para sí. Se inventó una dama a la que servir y le dio también un nombre que se ajustara a las circunstancias. Todo eso le ocupó casi tres semanas. Y después, sin más tardar, un día, que era del mes de julio, ni corto ni perezoso, se levantó antes de que amaneciera y salió a hurtadillas de su pueblo.